Ante un problema, una buena pregunta.

Cada vez me encuentro con más personas que financieramente no lo tienen fácil.

Ahora se ven en circunstancias difíciles de superar. Es difícil cuando te ves con el tiempo en contra.

Puede que ayude reflexionar con claridad y hacerte preguntas que te hagan pensar en todos los posibles escenarios.

Cada situación es diferente, como cada persona. No te compares con nadie, escucha todo lo que opinan los demás, está bien tener las opiniones de los demás pero SÓLO TÚ eres dueño de tu vida y de tus decisiones.

Encuentra tu momento para relajarte, para estar a solas contigo mismo y para escucharte. Las mejores soluciones salen cuando no piensas en lo que puedes o no puedes hacer; no salen cuando estás preocupado, agobiado y nervioso. Salen cuando te desenfocas del problema y prestas atención a otra cosa.

Hazlo después de un día lo más tranquilo posible. Si tenías planeado hacerlo hoy y crees que has tenido un día muy malo, déjalo para otro momento. Quiero que estés lo más relajado posible.

Si te ayuda ponerte música, leer un libro o encender una vela, adelante. Cada uno sabe lo que le viene mejor.

Y cuanto más relajado estés, cuanto más acallada esté tu mente es cuando te vas a preguntar qué te has perdido hasta ahora en la vida, y vas a sacar rédito de todas estas circunstancias.

Coge papel y boli y apunta todo lo que te venga a la cabeza. Tanto de esta circunstancia como de todo lo demás. Tú escribe, escribe y pregúntate como si lo hicieras a tu mejor amigo:

 

¿Qué me está diciendo la vida?

¿Para qué me pasa esto?

¿Qué puedo sacar de todo lo que estoy viviendo?

 

Detrás de todo, todo lo que nos pasa en esta vida, hay algo de jugo, algo valiosísimo que pocos saben verlo y que cuando te das cuenta, cambia totalmente el juego. El juego de la vida.

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